El peso de tus ojos
es igual que el de tus besos,
pesan lo que el infinito,
o lo que el misterio.
Dos mentes que se encuentran.
Dos almas que tropiezan.
Manos que sin querer se rozan
en el vacío profundo de las letras.
El color de tus pasos
es distinto y parecido al mío,
volviéndose casi el mismo
conforme nos acercamos.