sábado, agosto 29

Cuento del pasado

Cómeme. Devora mis silencios, traga mis caídas del misterio. Envuelve en un manto lo que no te sirva para amar. Ven. Ven y llega hasta donde no te sirvan los brazos para abarcarme. Estréllate en la nada y vuelve de ti hacia la salvación encarnada en un fruto de flores que nunca marchiten. Ten la sabia savia que fluye dentro de ti para mañana, para ayer, cuando la necesitabas. Escucha tus adentros vacíos con el eco que reverbera tus pensamientos. Guía la playa, el desierto y la estepa que te abarca las noches en contra de lo que esperas. Manténte despierta en los sueños de vida, en los de huida, y en las pesadillas de alegría en las que se te escape del corazón. Miéntele al abismo confundido en donde has estado miles de vidas, escapa con artilugios de razón y verdad sincera. Escucha. Tritura la fortuna que no es, la que no te toca por las mañanas. Ve la calle, el camino, la senda del destino por la que llegaste a éste pesado futuro, ya presente, ya pasado. Miremos lo que no puedo sacar de mis ojos. Sólo yo lo veo. A través de ti también lo veo. En ti lo veo. Luces que se me amontonan el las cuencas de mis ojos hundidos en un sueño de confirmaciones. Estrellas encantadas, inmovibles danzan premeditadamente un cantar de los amores celestiales desde tiempos inmemoriales. Estandartes de la constelación mas apartada de mi mente, se reflejan en un brillo ansioso pero intenso en el que los mares rebrotan acurrucados en caracoles del tamaño de mi mano. Cuenta lo que no te digo, escribe lo que me callo. Inspírate de todos, de los múltiples escondites donde me has encontrado enmudecido por lecturas tuyas. Aspira las travesías en que me llamas por mi nombre y no contesto. Desobedezco los impulsos que me dictan cuando extrañarte y termino por hacerlo más de la cuenta. Te extraño mientras me extraño de lo nuevo, de lo mágico, de lo maravilloso de la vida. Espanto a los ausentes fantasmas que se me acercan atentando contra tu recuerdo. Finge cansancio, si alguna vez estas al borde de la locura, dicen que los exhaustos no son apetecibles para la demencia, pues necesita que los insanos se muestren activos. Escapa y ven. Escapa y quédate. Cállate y no me digas lo que piensas. Revive y no me digas cuando mueras. Dime y no me digas por qué callas.

The closed window


Open the window to please me. I'd love to see the outside light. I know right now everything it's under a deep and silent dark. But what can I do if my dreams ask me to try. Smile please. Let me feel your kissing lips, softly, slowly. I know I'll find water, pureness, destiny. My will ends in your lips. Remember. Even you have nothing to. Try me. Follow me flying. Swim through the immense stained ocean between us. Hold your breath while you wait for the love to come again. It'll be back, as many times as always has done, but mysteriously harder, painfully in love, love will come. Sight reaches you until the nightfall and far across the night tries to tie you close to my soul. Extensions of my fingers gather your shape in the indescribable but admirable touch of passion. Intense. Certainly frightening intense, softness becomes infinite, in that place off your skin. Distracted sentences pretend to express unexplainable feelings. I'll remember you as the unforgotten. I'll admire you as the one who didn't want nothing but the power of controlling a wild destiny.


sábado, agosto 22

Coral

Hermoso coral,
rojo abismal
colgará silencioso
sobre el misterio perlado de tu pecho.
Bendito coral,
de tu belleza acompañante,
confidente del corazón.

Mantos ondulados
coronan ya tu cabeza,
con una negrura inmensa
de amor y paciencia.

Encuentro

Las pequeñas cosas me hacen recordarte. No te siento. Roto. Algo lo está entre nosotros. No adivino que pueda serlo. ¿Qué estarás haciendo cuando yo en ti pienso?

Ausencias tuvimos, pero nunca distancias irrecorribles se atravesaban en nuestras letras. Me duele. Te releo para mitigar mis pesares. Escribo sin sentido a veces y mejor callo. Me duele éste aplastante silencio que me lleva de un rincón oscuro a otro.
Quién te ha robado de este mundo. Qué mago te desapareció de la faz de la tierra. Siento, que no te siento. Quizás de un minuto a otro vuelva a hacerlo, a leerte, a escucharte. Lagrimas cansadas y dudosas parecen resbalarme de los ojos, palabras necias y revueltas se me anudan en los huesos. Me invade las narices el dolor dulzón de un infinito incienso en cuyo humo me pierdo desvaneciéndome en tus recuerdos.

Soy yo, comienzo a sospecharlo, el que se ha vuelto incapaz de encontrarte. Incluso tu silencio me sugiere algo, un te quiero, un te extraño y no lo escuchan estos oídos mundanos. En qué momento me aparte del sendero por el que caminamos. En qué insignificante instante se me volvieron intolerables estas horas de pensarte.

Me canso de no leerte, pero es mi apatía la que romperé para escribirte. Iré tejiendo letras, iré bordando cuentos, en los que enlazados como redes, lograré encontrar tus sueños. Caminaré por cada camino que no hayamos recorrido, cada espacio alejado y escondido de mi mismo. Y ahí, te encontraré con migo.

jueves, agosto 6

Vertices Rojos

Nightmare


It's going to rain hard it seems. Thunders warn us to be careful. This time I'm alone. I could also be afraid. Nightfall, rain, thunders. I was many times in my life. Not only with rain. Today something is different. My hands do not shake anymore. But my left eye still blink without control when I observe something for more than a minute.

Ideas make me think. Thoughts make me remember. Memories make me forget. But I still don't forgive.

I can feel the rain, how despaired it falls. I can smell the dust when it loses dryness. It's going to rain hard it seems. Thunders scares us us no matter if you are careful. This time I feel alone. Who's there? I'm supposed to be alone forever. Are you afraid? Why? Come here? Together we could embrace each other. Nightfall, rain, thunders, dreams, nightmares. I was. Many times. I don't remember how many. I can't. Only the rain, only the night and the darkness with out light. Right now something is different. Medicine? My hands have started to shake again. I can't stop them. Please, be quiet. Don't make me drop things. I, I think in some ideas. I remember some thoughts. Memories, forget the memories, memories. I make the rain fall and the dust to get wet. I forgive you. I Forgive myself.

Sin decirlo

Cómo amar sin amarte,
cómo estar sin decirlo,
cómo cambio este destino
sin dejarte en el camino.

Aúllan mis manos,
las palmas no duelen,
pero andan descalzas
si tu piel no la sienten.

Me abrazo a mi mismo,
con tu recuerdo camino,
sin sueño dormito,
de mí, cuerpo ausente.

Cómo vivo este cuento,
cómo callo este anhelo,
cómo mamo tu olvido,
cómo te amo en silencio.

Cosmovitral

Ver la magia de soñar

El aire de la habitación era frío. Fresco. Humedecido por la lluvia. Se notaba ligero, ágil, movido por su misma fuerza interna que lo ha hecho recorrer el mundo entero varias veces. Ésta vez, intruso en la habitación, encerrado en una prisión momentánea, efímera, pero en la que nunca antes había estado, flotó. El muchacho, envuelto por éste aire, se dejó a sus sueños. Tan profundos como el negro capturado en sus ojos cerrados. Sintió un escalofrío. En parte por la viveza de lo que acontecía, en parte por éste soplo que acariciaba sutilmente sus brazos, sus párpados temblorosos y sus labios hinchados por besos imaginarios. Se movió un poco en su cama, imitando a escala las acciones de su sueño. Entreabrió la boca y suspiro despacio. Luego susurró, un nombre.


La noche ausente de luna, unía los espacios de la ciudad con sombras más sutiles. Una misma sombra gigantesca que se extendía más allá de los confines de ésta tierra. Solo del otro lado del mundo se distinguían los cuerpos, unos de otros. Esa unión, invisible, silenciosa e insospechada, era hábilmente aprovechada por una persona. Desde su hogar, asomada a la ventana, iluminada apenas por las trémulas luces citadinas que se difuminaban levemente con esta oscuridad nocturna y la lluvia queda que aún caía, muda, ciega, casi imperceptible a no ser que bajo ella se estuviera, la muchacha leía una carta. Un poema de inspiración sin fama, pero apasionada y poderosa, discreta y sobre todas las cosas, sincera. Su voz casi era un pensamiento. Solo su corazón y su recuerdo sabían con exactitud lo leído, pues de memoria sabía las rimas, las frases, las comas con las que siempre caía enloquecidamente enamorada. Sus ojos eran sus dedos. El tamaño de la carta, la distancia entre sus manos. Ella podía ser vista.


Su mente traviesa, la llevo sin resistencia hasta donde deseaba estar. Viajó con alas invisibles por un pasadizo secreto, escondido en el cielo, por el que si se viaja en noches como ésta, se podrá ser como el viento.


Despacio fue palpando contornos, sintiendo texturas, abrazando tibiezas en medio de aquella aventura. Bellos erizados respondiendo de inmediato a las sutiles caricias, le fueron llevando a ella también a un lugar nuevo. De pronto un remolinó jaló de ella con violencia, y sin poder aferrarse a nada, cayó. Le hizo falta la noche. Le hizo falta la lluvia. Y en ese momento confuso, no importaba donde estuviera la luna, si el sol existía o si creyese que al abrir sus ojos vería a quien amaba.


La abrazaba fuertemente contra su pecho y la miraba de frente, con ojos grandes, negros, profundos, casi inquisitivos. Le resultaron estos su primer espejo. Se vio, viendo a su amado y viendose vista por él con tal ternura, que le brotaron dulces lagrimas. El momento fue mágico, especial, soñado. Todo lo era. Ella lo era. Y de frente como estaban, se besaron.