viernes, enero 1

Estrellas



Rodeos universales se hacen cortos en los mares, en los manglares espirituales. Cuentos viven, poetas muertos, caen de las azoteas escuetos comensales. El hundimiento surge expulsando de los mares barcas que se ahogaron en el recuerdo. Me encuentro, me instalo, me curvo. Entre tantos, pocos los que se quedaron contentos. Demasiados desolados marchitaron callados en un sentir inapropiado. Vividores desiertos aniquilando el agua que se encuentra en nuestros cuerpos. Viviremos hasta que la ciencia nos permita matar sin lastimarnos. Saberes devueltos en paquetes sellados. Comestibles mundanos sin sazón enlatados. Berenjenas. Amores ignorados. Corazones rotos se encuentran donde quiera, quien los una de nuevo, espera. Millones, cientos de seguidores de lo frágil de la nada. Espumosa esperanza. Endulzada con azúcar morena, espera expectante la novia dentro de un postre de la existencia, que se acaba pronto, en vez de durar hasta que se acabe la vida. Disfrutar la fruta se volvió verdura. Las nubes ya no flotan desplazándose sobre el cielo con figuras reconocibles. Se nos cae el suelo, se nos atora el anzuelo. En la garganta silencios se vuelven gritos que no comprendemos. Idiomas extranjeros invaden nuestras lenguas. Y en los entierros de los poetas, en los bautizos de huérfanos cuentos; en los crecientes desiertos, en los tormentos de los corazones, en los desplazamientos de nubes ya sin forma, vigilantes, encontraremos sobre éstos, las estrellas.


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1 comentario:

  1. Qué chido texto.
    La parte de (cito) “viviremos hasta que la ciencia nos permita matar sin lastimarnos”, y el párrafo del último punto y seguido hacia delante, no sólo me conquistó sino que hasta me resultó inspirador :)

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