sábado, agosto 22

Encuentro

Las pequeñas cosas me hacen recordarte. No te siento. Roto. Algo lo está entre nosotros. No adivino que pueda serlo. ¿Qué estarás haciendo cuando yo en ti pienso?

Ausencias tuvimos, pero nunca distancias irrecorribles se atravesaban en nuestras letras. Me duele. Te releo para mitigar mis pesares. Escribo sin sentido a veces y mejor callo. Me duele éste aplastante silencio que me lleva de un rincón oscuro a otro.
Quién te ha robado de este mundo. Qué mago te desapareció de la faz de la tierra. Siento, que no te siento. Quizás de un minuto a otro vuelva a hacerlo, a leerte, a escucharte. Lagrimas cansadas y dudosas parecen resbalarme de los ojos, palabras necias y revueltas se me anudan en los huesos. Me invade las narices el dolor dulzón de un infinito incienso en cuyo humo me pierdo desvaneciéndome en tus recuerdos.

Soy yo, comienzo a sospecharlo, el que se ha vuelto incapaz de encontrarte. Incluso tu silencio me sugiere algo, un te quiero, un te extraño y no lo escuchan estos oídos mundanos. En qué momento me aparte del sendero por el que caminamos. En qué insignificante instante se me volvieron intolerables estas horas de pensarte.

Me canso de no leerte, pero es mi apatía la que romperé para escribirte. Iré tejiendo letras, iré bordando cuentos, en los que enlazados como redes, lograré encontrar tus sueños. Caminaré por cada camino que no hayamos recorrido, cada espacio alejado y escondido de mi mismo. Y ahí, te encontraré con migo.

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