Olas, palabras solas y necias que se estrellan en mi memoria, cantan y versan la historia, en la que me encuentra una mano y me lleva, a la mirada del Sol que me observa.
Alejandro con las manos vacías, sin una cámara que sostener, sin oprimir un botón que captura imágenes como éstas, es un crimen que camina.
Alejandro con las manos vacías, sin una cámara que sostener, sin oprimir un botón que captura imágenes como éstas, es un crimen que camina.
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